La Mar con Palabras

SARA ALMEIDALa Mar con Palabras

La Mar con Palabras da título al trabajo de creación literaria que el alumnado de Segundo de la ESO ha realizado después de examinar, observar la exposición de La Mar. Fotografías realizadas por el alumnado de Segundo de Bachillerato desde la Materia de Cultura Audiovisual. Cada  relato es fruto de la imaginación, creatividad que ha despertado en nuestro alumnado la imagen seleccionada para desde su propia experiencia encontrarse con las palabras para expresar sus ideas y pensamientos.

Ángel de la guardaAdrian-1

Aquel día fue el más feliz de mi vida había dejado una vida en calma; yo dejé mis alas al vuelo, sin miedo, ya que sabía que salvaría a quien amaba. Mi mujer sufría por hambre, nos habíamos quedado en el paro, por lo cual, no teníamos dinero suficiente para comida, teníamos que pagar la casa, el coche, el garaje… Yo me había planteado una idea desde hace mucho, y creo que fue la correcta. Les contaré mi historia:

 Un día, soleado de mucho calor en la playa la conocí. Conocí a María…, era hermosa, de cabellos rizados y dorados, su piel resaltaba, era refinada y llevaba un vestido largo blanco.

Me acerqué a ella y le dije: ¡Hola!. Ella me respondió: Perdón ¿Te conozco?

Ese momento se alargó, fue muy especial para mí, ya que fue la primera vez que hablé con mi alma gemela.

Adrian-2Ella al terminar de hablar conmigo me dio su teléfono y me dijo que la llamará cuándo regresará a la playa. Y así fue; una semana más tarde regresé al mismo lugar y me senté en el muro, desde el que se podía contemplar una bonita estampa azul y marrón, más que marrón…diría blanca; el azul del mar y del cielo y el blanco de la arena.

De pronto se interrumpió mi silencio, con una voz dulce y tierna, era ella, estaba allí y me susurró al oído: ¿Damos una vuelta por la orilla?, sin pensármelo dos veces le dije que sí.

 Nuestra conversación fue la siguiente:

 – ¿Sabes qué?

– ¿Qué?

– Cuando te vi acercándote a mí pensé: ¿y a éste que se le habrá perdido?, pues como ya sabes en esta playa siempre hay algún extranjero al que se le pierde algo, pero bueno…

– ¿Pero bueno, qué?

– Que en verdad…

– ¿En verdad qué? Me tienes nervioso porque yo te quiero y quiero compartir mi vida contigo.

– ¡Te quiero!…eso es lo que pasa…aquella conversación que tuvimos aquel día me encantó y desde entonces…no paro de pensar en ti.

 Tras esta charla, me sentí como si de repente miles de cúpidos me elevarán.

Ella me quería…yo la quería; entonces decidí ir a la joyería más cara de la ciudad, quería comprarle un anillo que tenía unos diamantes y unas perlas en forma de corazón.

Para entregárselo de una manera especial, me metí en Internet y busqué el vuelo a Londres más caro con todos los lujos incluidos.

 Al día siguiente la llevé al parque y le dije: ¿Te gustaría ir conmigo?, y ella me respondió: Contigo al fin del mundo.

La llevé a su apartamento y le supliqué que hiciera una maleta con lo necesario, al terminar, subió de nuevo al coche, y nos dirigimos al aeropuerto. Dejamos el coche a cargo de un guardia que se encontraba en el garaje del aeropuerto, subimos al avión y durante el trayecto ella no mencionó ni una sola palabra, le tenía miedo a las alturas, así que intentaba distraerla para que no se asustará.

Al aterrizar se quedó asombrada, todo era precioso, pero no tanto como María.

La llevé a un castillo en el que estaban rodando una película y le enseñé el anillo:

– ¿Qué es esto?

– Esto es mi muestra de amor.

– Pero… te habrá costado carísimo.

– No, muy poquito, comparado contigo, tú vales mucho más que el oro que se encuentra en minas, tú vales más que el sol y tú eres mi mundo…tú sí que vales mucho.

 María se echó a llorar, nadie nunca le había dicho esto y ella me respondió:

– Te quiero, te quiero mucho y yo también quiero entregarte mi vida, pasarla junto a ti por siempre.

 Nos casamos un mes después y nos mudamos a un edificio, situado en el muelle.

Pasamos muy buenos momentos juntos con la familia, malas rachas, pero nunca afectaban a nuestra relación, porque nuestra relación era y sigue siendo imposible de romper.

Adrian-3 Años más tarde, empezamos a tener problemas económicos, la tasa de empleo había bajado y me despidieron, también nos desahuciaron y nos quedamos en la casa de mi madre, no teníamos apenas comida, solamente arroz y algunas manzanas que de vez en cuanto recogía mi madre en el huerto.

 Yo me planteé el tirarme al mar, así mi amada y mi madre, cobrarían el seguro, las dejaría en vida, mientras que yo las cuidaría desde el cielo, sería su ángel de la guarda.

Y así fue. Cuando yo ya no aguantaba más, fui al muro de aquella playa y contemplé la estampa por última vez recordé el momento en el que conocí a mi alma gemela: María.

Me senté en el borde de una roca, pesqué quince peces y los dejé en un cubo en el mismo lugar en el que la conocí, así, si ella llegaba a visitar de nuevo la playa, tendría un recuerdo más.

Me tiré al mar y ya no recuerdo nada más… ¿El porqué pesqué quince peces, y no catorce o dieciséis?…Eso lo debéis averiguar vosotros.

 Adriana Suárez Barrera/Curso: 2ºC

El misterioso pez del BurreroSara Almeida-III

La gente hablaba mucho sobre una especie de pez no conocida cerca del muelle del Burrero. Aquel pez era grande, rojo con puntos verdes y ojos azules. Como nadie había conseguido pescarlo, se puso una recompensa de 1000€ a quien lo consiguiera, para aumentar las ansias de los pescadores. Entonces Luis y Alberto vieron aquella noticia y supieron que con su experiencia y habilidad para la pesca, podían conseguirlo, así que quedaron para el día siguiente en el muelle. Ya en el muelle, se dieron cuenta de que el oleaje era fuerte pero aun así decidieron pescar. Tras un largo tiempo de espera, Alberto picó algo, tiró fuertemente hacia atrás pero aquello que había en el mar, que él pensaba que era el pez, fue más fuerte y lo tiró al mar. El pez se soltó del anzuelo y huyó, así que Luis saltó al agua para intentar salvarlo, pero no pudo. Los dos hombres fueron embestidos por una potente ola que les hizo chocar contra una enorme roca que estaba cerca, produciéndoles la muerte. La policía jamás encontró sus cuerpos, porque decían que estaban en las profundidades del mar. Hoy en día no se ha encontrado ese pez, pero casi nadie ha intentado pescarlo después de aquel trágico día.

Gabriel Hernández Franco/Curso:2ºC

Una mañana perfectaSara Almeida-II

Me desperté de madrugada muy temprano. No supe exactamente que hora era,  sentí bastante frío, me levanté de la cama y decidí cerrar la ventana abierta desde donde  veía a lo lejos una bella playa.

De repente sentí un enorme deseo  de salir e ir hacia playa. Sin pensármelo salí rápidamente y cerré muy despacio la puerta. Pasé por un camino con grandes farola encendidas  que iluminaban el paso. Llegué hasta la bella playa desde donde  a penas se veía la mitad del sol ahogado en el mar. Ese tono naranja mostraba la tranquilidad y la felicidad que solo la fuerza del mar es capaz de transmitir.

Me senté en la arena cogí la libreta y el lápiz que traje conmigo y empecé a dibujar el cuadro que tenía delante. Después de varios minutos sentí unas suaves caricias en los brazos, giré la cabeza muy despacio y vi que era el chico del que me había enamorado hacía dos años

_ ¡Ejem!, ¿qué haces aquí despierta a esta hora?

_ Nada, ¿ y tú qué haces aquí?

_ He venido para estar contigo y sentarme enfrente de esta playa tan hermosa. Si me voy pierdo esta oportunidad y tú lo sabes – Me dijo con un guiño. 

_ A mí me da igual si pierdes la oportunidad de estar aquí conmigo- le dije con una voz medio entrecortada por la emoción.

_ Sé que te gusto y que…

_ Cállate –le interrumpí.

_ No, no me voy a callar es tiempo de decirte toda la verdad y todo lo que siento por ti.  Sé que te gustaba hace tiempo y que tuviste que sufrir mucho por mí, realmente en aquellos tiempo era un niñato que no sabía lo que hacía. No era consciente del daño que te hacia, pero me di cuenta de que debía cambiar y  que tú eras el motivo… lo siento… – dijo con una voz dulce.

_  Tú no sabías cuanto he sufrido en estos dos últimos años – Terminé llorando.

_  Lo sé y lo lamento profundamente. No  llores la vida es así de dura e incompresible muchas veces, pero ahora es tiempo de estar juntos-Sentenció él.

Él se fue acercando poco a poco hacia mí hasta que sentí sus labios posados en los míos. Nos miramos largo rato en lo profundo de nuestros ojos llenándonos el alma de emociones. Nos levantamos y dimos un paseo por la orilla del agua. Después del paseo fuimos hasta su casa y dormimos hasta el amanecer.

Tasnim Allaoui Dahhou

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