Me deseó felices sueños

Irene Cabrera nos recomienda…

Me deseó felices sueños

La primera referencia que tuve de esta novela, la leí hace unos pocos días en el blog Papel en Blanco (que el curso pasado me recomendó Marcelo, gracias por ello, compañero), y anoté el título en uno de esos papeles que terminan pegados en algún rincón del estudio y que pasan a formar parte del estilismo del espacio. Pensé –sería interesante leerla alguna vez…-. No pensaba que al par de días me la fuera a encontrar mientras iba empujando un carro en una de esas grandes superficies donde igual compras unos calcetines que el jamón. De esta manera acabó la novela buscando un hueco entre los yogures y los zumos. Al llegar a casa, esa noche, otra lectura quedó postergada por la emoción de comenzar la de Gramellini, e hice bien con la premura, porque me atrapó y la bebí de un solo trago, como se hace con los líquidos fuertes, que se acaban pronto pero dejan el regusto por largo tiempo en las entrañas.                     Massimo Gramellini nos muestra el cuarto trastero de su alma, con una tremenda honestidad. Resulta, cuanto menos, paradójico, que alguien que sustentó cuarenta años de su vida en mentiras, tanto propias como ajenas, haya sido capaz de cogernos de la mano y pasearnos por los oscuros pasillos por los que ha transitado desde los nueve años.                                        Una tragedia cambia su vida radicalmente en su infancia, y un monstruo se apodera de su interior y le impide entregarse a la vida a manos llenas. A pesar de ello, como en todas las historias, en su devenir se van sucediendo los claroscuros, los éxitos y los fracasos, pero siempre teñidos con el velo de la orfandad no superada.                                                           En este transitar, que a pesar de recorrer cuatro décadas no supera las doscientas páginas, con un estilo sobrio y conciso, el protagonista se debate entre el victimismo y el perdón, entre mirarse los pies o mirar al cielo, entre amar o protegerse,  y a la par se va perfilando su carrera como periodista (desde comentarista deportivo, pasando por corresponsal de guerra hasta responsable del consultorio emocional de los lectores).
Una historia sobre los afectos, las pérdidas, el perdón, y sobre todo, sobre la resiliencia y el hallazgo personal.
¡Precaución: no leer si no se está dispuesto a dejarse mojar las mejillas en más de una ocasión!

Entrevista a Massimo Gramellini en El ojo Crítico.

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Una respuesta a Me deseó felices sueños

  1. Marcelo Luzardo dijo:

    Me alegra saber que el próximo en leerla soy yo. Muchas gracias

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